sábado, 10 de noviembre de 2012

Importancia de la autonomía en el aprendizaje



Creo que  dice mucho esta frase basándonos en este tema:

´´Si le das un pescado a un hombre, lo alimentas por un día,
Si lo enseñas a pescar, lo alimentas para toda la vida.´´

Considero que la razón más importante de la autonomía en el aprendizaje es la relacionada con el alumno como ser social actual y en el futuro: dentro del panorama social actual, lo único que parece mantenerse es el cambio. Siendo así, también parece necesario, desde este punto de vista, preparar, en la medida de lo posible, a los futuros participantes de esta sociedad para afrontar esta situación de cambios. Como afirma Little (1990:8), no se puede pretender que los niños sean adolescentes y más adelante adultos autónomos si no han aprendido a ejercer esta autonomía durante la etapa escolar. Trim (1988:3) puntualiza que ninguna escuela ni ninguna universidad puede proporcionar a sus alumnos todos los conocimientos o destrezas que puedan necesitar durante toda su vida y, por tanto, la mejor formación que se le puede ofrecer al alumno es la capacidad de seguir formándose más adelante.
Ayudar a los alumnos a ser más responsables en su propio aprendizaje produce multitud de efectos beneficiosos, entre ellos, que el alumno no es sólo un alumno momentáneo de una determinada asignatura o área sino que es un alumno de por vida. Lo que aprende puede olvidarse; sin embargo, cómo lo ha aprendido permanece más fácilmente. La formación integral de nuestros alumnos exige que los profesores tomemos posturas más radicales respecto a qué tienen que aprender y cómo lo tienen que hacer. No vamos a estar constantemente a su la do para dictarles los conocimientos que necesitan, sin embargo, es muy posible que tengan acceso a unos medios que les permitan obtenerlos por sí mismos.
LA AUTONOMÍA también es una actitud. Para nosotros el término “actitud” es la clave. Es el punto de referencia sin el cual todo lo demás perdería cohesión y coherencia. Al hablar de actitud tenemos en mente un término paralelo: la s disposiciones. Las disposiciones a actuar, no deben confundirse con la s destrezas o habilidades. Puede que un profesor domine una destreza pero que no tenga disposición a utilizarla. Nos gustaría definir al profesor desde ahora como generador, agente de cambio y promotor de actitudes, etc. pero éste difícilmente podría transmitir algo que no entendiese, que no sintiese o que no pusiese en práctica.
Los resultados de un proceso podrían ser analizados desde la s actitudes que han cambiado. La mayor parte de los cambios curriculares que observamos tienen como punto de partida un cambio de actitud, primero del profesor y luego de los alumnos. Todo ello implica, por supuesto, una positiva actitud receptiva por parte del profesor para aceptar, asumir, incorporar, reconducir, etc. tal actitud.
Un proceso de autonomía no podría explicarse sin un cambio de actitud por ambas partes. Ello implica que, para que haya autonomía, tenga que hablarse de un proceso plural. El profesor y el alumnado tienen que aceptar los cambios de actitud al mismo tiempo que se ponen en práctica. Sería difícil explicar la actitud sin acción. Cuando hablamos de acción estamos hablando también de evaluación de esa acción y de una toma de decisiones curriculares a partir de la misma. Si queremos crecer en actitudes no debemos dejar a un lado la evaluación de la s mismas como punto de partida de otras nuevas actitudes.

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